martes, febrero 20, 2007

Tu esencia, tu aroma, vos…

Primero te conocí, pero no pensé que iba a ser así… Creí que las cosas se daban de una manera mas o menos como las imaginamos, pero como siempre, me equivoqué… La sabiduría de la vida lleva a que piense que hasta ahora, solo en la cuestión profesional vengo más o menos acertando con mis predicciones… en lo sentimental, parece que el incansable destino me toma la revancha para luego decirme “viste, te equivocaste de nuevo”.

Es muy simple. No planificamos esas cosas, ni los sentimientos… simplemente un día estamos hablando con alguien y cuando miramos sus ojos y pronuncia un par de palabras, ¡Zaz!, nos decimos: naaaa, es mi amigo/a, que me va a gustar… pero como nos engañamos! Si dentro nuestro sabemos lo que pasa.

Esas frases típicas para no reconocer lo que pasa o para no decir que nos enganchamos rápidamente son la primera y frágil barrera que caen ante los encantos descubiertos por nuestro corazón en la persona que tenemos enfrente.

Me pasó también, como siempre, embalado en una cosa u otra, sin prever que las cosas podían cambiar… no los planes, pero si las cosas.

Pensé que una fuerte cadena, o quizás un chaleco de fuerza, podría retener a este señor que me hace inmoral y romántico, que me muestra como sensible o quizás droga mi cerebro para que los pensamientos dejen de ser los correctos, o por lo menos los que queremos controlar.

Me parece que es ahí cuando me doy cuenta que ni siquiera eso controlo, porque por más cerebro que pueda tener, por más mente que pueda utilizar, el señorito caprichoso hace lo que quiere, dejándome vulnerable, sensible, melancólico y al mismo tiempo… motivado.

Primero una mirada, después una caricia, más tarde tu perfume… ahora tu esencia… estoy descubriendo que lo que supuse que no pasaría, está pasando. Que lo que pensé que no sería, está siendo y lo peor de todo es que me voy.

Esto demuestra y corrobora mi hipótesis anterior de que el cerebro no controla nada. Porqué?, muy simple: mi corazón comienza a sentir, y luego más allá del alma o quizás de lo que pasa dentro nuestro establecemos los primeros estímulos que hacen reaccionar al cerebro… ahí la cagamos, porque lo que era un poco, ahora es el todo. Se enamoran hasta los 5 sentidos:

Vista: es el primero que reacciona, puesto que primero vemos y vamos conociendo a la persona. Por mi parte, miro mucho los ojos y la sonrisa. Creo que es para peor, porque si es lo que más miro, es porque me agradan. Y si encuentro atractivos los que tiene la persona que estoy mirando, pueden causarme algo dentro… Como los ojos son ventanas a nuestras almas (trillado, pero lamentablemente cierto, no se quien lo dijo) termino de mirar en el interior de esa persona, que ayer pensaba que era de una forma y hoy… no puedo dejar de tenerla en mi cabeza.

Oído: mmm… no me refiero al oído como oreja física, si, como un órgano que percibe muchos sonidos del exterior. Mi experiencia ah sido que muchas veces no tiene que ver con el tipo de voz, porque sino nos enamoraríamos de todos los cantantes (creo que a muchas les pasa, a los hombres me parece que es menos común, sino me tendría que voltear a Frank Sinatra jajaja), pero tiene que ver con las cosas que dice la otra persona, conjugados con la vista, con la sonrisa, y por supuesto el tacto y el sentido que mencionaré al último. A veces se combina con el habla (que no es un sentido, pero si una virtud de todas las personas) para realizar eso tan hermoso y lo cual disfruto… y para variar me deja más expuesto y en peores condiciones del corazón, que se llama: comunicación. Entonces, de hablar y escuchar, se puede lograr mucho. Pero que hay de escuchar un suspiro, un respiro, un latir acelerado, un gemido, un sonido propio… o su voz susurrando algo?... otra vez me voy en mis recuerdos…

Tacto: Nuestras yemas pueden palpar… si, puede decirse que una superficie normal, común que todos tenemos en nuestro cuerpo: la piel. Ohhh… gran cosa… si, pero cuando pertenece a alguien especial es el tema… porque pareciera que tuviera algún tipo de reactivo que me pone la piel de gallina. A veces un roce o un mimo, también causan esta armoniosa, desagradable pero al mismo tiempo hermosa sensación.

Olfato: Cada persona cuenta con su propio aroma… la verdad es que me gusta conocer muy bien al de la persona que está conmigo, porque ante diferentes situaciones, es muy fácil identificarlo. Incluso si vamos caminando y sentimos ese olor… por dios, pareciera que hubiéramos perdido algo y que lo empezamos a buscar en cuanta persona haya a nuestro alrededor… a veces he sentido el de algunas ninias… pero prefería no sentirlo más. Como que no agradaban a lo que respecta la información en mi cerebro como agradable para mí. Que me pasó esta vez? Que me gustó como nunca y encima, pareciera que fuera la única cosa que me permitiera respirar a su lado. Porque tengo la necesidad de estar sintiendo ese aroma para estar tranquilo.


El gusto: no se si lo dejé al último a propósito. Pero creo que seguí los pasos de cuando conocemos a una persona y como van los sentidos descubriéndose en el otro… y reconociéndose también.
El gusto, es creo, o por lo menos si seguimos una forma de contacto normal, el último de los sentidos que percibe a la otra persona, es el que termina de completar su esencia en nuestro pensamiento, en nuestro corazón si es que hay algún sentimiento. Sino es una esencia insulsa, sin sentido, incompleta, como mencioné de alguna manera hace un rato.
El gusto por lo general no se lleva el premio realmente al sabor muchas veces, pero es quien al final dice que tan compatibles o que tanto fuego puede prender en nosotros la otra persona…

En fin, creo que todo esto complementa la esencia de una persona. Cuando terminamos de combinar lo físico con lo del corazón, pero como hablé antes, el corazón elige que esencias han de gustarnos… y según mi última experiencia, tu esencia me gusta mucho.

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